Salmos
Ten misericordia de mí, oh Dios, porque me devoraría el hombre;Me oprime combatiéndome cada día.
Todo el día mis enemigos me pisotean;Porque muchos son los que pelean contra mí con soberbia.
En el día que temo,Yo en ti confío.
En Dios alabaré su palabra;En Dios he confiado; no temeré;¿Qué puede hacerme el hombre?
Todos los días ellos pervierten mi causa;Contra mí son todos sus pensamientos para mal.
Se reúnen, se esconden,Miran atentamente mis pasos,Como quienes acechan a mi alma.
Pésalos según su iniquidad, oh Dios,Y derriba en tu furor a los pueblos.
Mis huidas tú has contado;Pon mis lágrimas en tu redoma;¿No están ellas en tu libro?
Serán luego vueltos atrás mis enemigos, el día en que yo clamare;Esto sé, que Dios está por mí.
En Dios alabaré su palabra;En Jehová su palabra alabaré.
En Dios he confiado; no temeré;¿Qué puede hacerme el hombre?
Sobre mí, oh Dios, están tus votos;Te tributaré alabanzas.
Porque has librado mi alma de la muerte,Y mis pies de caída,Para que ande delante de DiosEn la luz de los que viven.