Salmos
Con mi voz clamé a Dios,A Dios clamé, y él me escuchará.
Al Señor busqué en el día de mi angustia;Alzaba a él mis manos de noche, sin descanso;Mi alma rehusaba consuelo.
Me acordaba de Dios, y me conmovía;Me quejaba, y desmayaba mi espíritu. Selah
No me dejabas pegar los ojos;Estaba yo quebrantado, y no hablaba.
Consideraba los días desde el principio,Los años de los siglos.
Me acordaba de mis cánticos de noche;Meditaba en mi corazón,Y mi espíritu inquiría:
¿Desechará el Señor para siempre,Y no volverá más a sernos propicio?
¿Ha cesado para siempre su misericordia?¿Se ha acabado perpetuamente su promesa?
¿Ha olvidado Dios el tener misericordia?¿Ha encerrado con ira sus piedades? Selah
Dije: Enfermedad mía es ésta;Traeré, pues, a la memoria los años de la diestra del Altísimo.
Me acordaré de las obras de JAH;Sí, haré yo memoria de tus maravillas antiguas.
Meditaré en todas tus obras,Y hablaré de tus hechos.
Oh Dios, santo es tu camino;¿Qué dios es grande como nuestro Dios?
Tú eres el Dios que hace maravillas;Hiciste notorio en los pueblos tu poder.
Con tu brazo redimiste a tu pueblo,A los hijos de Jacob y de José. Selah
Te vieron las aguas, oh Dios;Las aguas te vieron, y temieron;Los abismos también se estremecieron.
Las nubes echaron inundaciones de aguas;Tronaron los cielos,Y discurrieron tus rayos.
La voz de tu trueno estaba en el torbellino;Tus relámpagos alumbraron el mundo;Se estremeció y tembló la tierra.
En el mar fue tu camino,Y tus sendas en las muchas aguas;Y tus pisadas no fueron conocidas.
Condujiste a tu pueblo como ovejasPor mano de Moisés y de Aarón.